17 de septiembre de 2017

NOVEDAD EDITORIAL: "Tumba do" de Silvia Camuña

El siguiente título recientemente publicado en nuestra Colección Poesía, es Tumba do, de Silvia Camuña.

Camuña (San Miguel de Tucumán, 1971) es poeta e incursionó además en otros géneros: microrrelatos, novela corta, cuento, dramaturgia y guión cinematográfico.
Recibió el premio nacional Fundación Octubre (2002) con Poemas del maravilloso ritual, y entre otras distinciones también recibió el primer premio “Tucumán con todas las letras” del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación (2009), por el poemario Poemas de la montaña.
Tiene publicadas tres novelas cortas: Miskimina (1998); Clademira y el vuelo y Relato en son para Mala (2013).
Participó como escritora seleccionada en la antología ¡Basta! Cien mujeres contra la violencia de género (2013), y en la Antología trinacional borrando fronteras (2014), de la editorial Macedonia.

Con Tumba do, inicia la publicación de una serie de poemarios inéditos.


Las ilustraciones de tapas son de Gerardo Zaccheo; y el diseño, de Pedro Giraldo.

En una nota introductoria, la poeta señala que "este libro es para mi padre, Walter Camuña, que también quiso ser escritor. Al final de su vida apenas logré que me dictara tres de sus poemas y dos de sus microrrelatos. Se excusaba de escribirlos diciendo que los conocía de memoria, y que siempre estaría para recitármelos". Y concluye: "aquí no importa mi nombre, sino lo que él fue y seguirá siendo a través de mis poemas".

Silvia Camuña

Para terminar compartimos el poema Nº4 de Tumba do:


padre de nuestras manos 
andamos ciegos
a tientas
por un mundo que es otro


en tu campera beige 
uno se hundía 
como en una duna

ciega y de vestido rojo 
en medio de un jardín 
de rosas y paraísos
te busco y te llamo


pero
ya nunca seré la niña 

perdida de los cuentos: 
encendiste mi senda 
para siempre

y la muerte 
es una flor. 

11 de septiembre de 2017

NOVEDAD EDITORIAL: "Donde haya lugar", de Diana Danessa

Recientemente publicamos dos nuevos títulos en nuestra Colección Poesía (Donde haya lugar y Tumba do), además de una segunda edición de Esplendor en las sombras. Tres voces italianas contemporáneas, un libro imprescindible que reúne una amplia selección de poemas de Milo De Angelis, Isabella Leardini y Francesca Serragnoli, traducidos y comentados por Elena Tardonato Faliere y María Cecilia Micetich.

Hoy queremos presentarles Donde haya lugar, primer poemario de Diana Danessa (Bolívar, Buenos Aires, 1972).

Danessa es Licenciada en publicidad, egresada de la Universidad de Lomas de Zamora. Participó del taller de narrativa de Alberto Laiseca; y actualmente asiste al taller de escritura de Gabriela Larralde, espacio donde se creó este libro. En el blog "solesdeletras.blogspot.com.ar" pueden leerse algunos de sus trabajos.

Así se ven las tapas, abiertas, de Donde haya lugar. El diseño y la ilustración son de Pedro Giraldo:


Gabriela Larralde escribió un texto para la contratapa del libro, del cual copiamos el primer párrafo:

“Cuando escuché a Diana Danessa leer por primera vez Hortensias en el jardín supe en ese momento que estaba escuchando poesía. Lo supe porque la buena poesía, la que me interesa,  es aquella que altera la percepción que tenemos del mundo. Los significados íntimos y precisos con los que lo nombramos” 

Para terminar, compartimos un breve, pero muy significativo poema del libro:

Los pájaros se guardan 
en los árboles o
en las nubes,
donde haya lugar. 

Diana Danessa




17 de agosto de 2017

LECTURAS/PRESENTACIONES: Hoy en Buenos Aires

Hoy a las 19.30 en Mendel Libros, presentamos 3 nuevos títulos, uno por cada colección de HDJ:
El sueño de la nada, de Gabriel Francini (Colección Poesía)
Abismo, de Óscar Martín (Colección La Falena -otras narrativas-)
Las formas inaccesibles, de Eduardo Balestena (Colección Ensayo)
 
Presenta Carolina Giollo, con la participación de los autores.
 
 
Al terminar serviremos un vino de cortesía.
Los esperamos en Paraguay 5163 (Palermo)

9 de julio de 2017

PRENSA: Entrevista a Denise León en el diario "Los Andes"

Compartimos la entrevista a  Denise León, autora de Poemas de Middlebury (HDJ, Colección Poesía, 2014), publicada ayer en el diario Los Andes de Mendoza.
Por Augusto Munaro:

“Poemas de Middlebury” (Huesos de Jibia), de Denise León articula sutilmente versos marcados por un profundo sentimiento íntimo. Se trata de una poética que se amplía para trascender la anécdota personal.




“Bendita la hazaña que no conoce el olvido ni la muerte”, escribió cierta vez Gabriela Mistral. “Poemas de Middlebury”, es un intento más que meritorio en querer coincidir con esa leyenda, donde la poeta hace de la pérdida, uno de los ejes centrales de su poética. Una batalla a favor de la permanencia del recuerdo afectivo.


Denise León es nieta de inmigrantes sefaradíes. Doctora en Letras e Investigadora del CONICET, algunos de sus libros son: Poemas de Estambul (2008); El trayecto de la herida (2011); y Templo de pescadores (2013). 
-¿Qué valor simbólico posee el pueblo del Estado de Vermont en este libro?, ¿qué representa para vos en particular?
-Middlebury fue para mí el comienzo de una larga travesía. Aceptar una beca (que había rechazado en un comienzo), viajar, vivir e investigar en Vermont me permitió, de algún modo, comenzar a atravesar la ausencia de mi madre. Generalmente cuando alguien se enferma lo que esperamos es el relato de su recuperación, pero cuando eso no sucede es como si una mano nos empujara y nos obligara a internarnos en un terreno pantanoso, caótico, sin respuestas. 
-¿Cómo fue el desarrollo escritural del poemario?
-En general diría que soy una persona de procesos lentos. Todo me lleva más tiempo que a la mayoría. No suelo escribir poemas sueltos que luego reúno en un libro. Cada libro es como un organismo, como una atmósfera en la que vivo durante un tiempo y sobre la que puedo decir algo. Algo sobre ese lugar, sobre ese clima en el que estoy viviendo. El año 2012 es para mí un año inolvidable en muchos sentidos. En mayo, una semana después de la muerte de mi madre, me enteré de que estaba embarazada de mi hija menor. Y los primeros días de Julio también de ese año estaba subida en un avión con una pena enorme y toda mi familia rumbo a Vermont. Durante mis días y mis noches en Middlebury, viví en estos poemas que se terminaron de cerrar ya cuando estaba de vuelta en Tucumán.
-La presencia de la muerte en Poemas de Middlebury es indudable. Cito de modo completo “Exilio”: “¿Adónde volver?/ Ella/ está en la tumba/ y se ha cerrado/ la puerta/ de los viajes.” Otro ejemplo se da en el aún más breve poema “Cementery”: “Le doy tres muertos a la montaña/ la deuda está saldada”. ¿Qué vínculos creés que existan entre la poesía y la muerte?, ¿qué horizontes buscan?
-A ver la enfermedad, la muerte son límites, preguntas que recorren toda la literatura y que han inquietado desde siempre a la humanidad. Esto es una obviedad. Pero tal vez porque mi vida estuvo signada por la pérdida de una hermana, la muerte fue desde muy temprano en mi vida un horizonte, una llaga. Supongo que cada uno de nosotros escribe no tanto sobre lo que quiere sino sobre lo que puede.













-Tus versos tienden a ser ceñidos. ¿Es posible glosar  en torno a la respiración casi asfixiante de los poemas?; ¿qué motivos y fines estéticos pensás buscan representar e indagar?, ¿por qué?
-No había pensado que la respiración de mi poemas podía ser asfixiante o estar cerca de la asfixia. Que son ceñidos, si. Esto es algo que he comentado en varias oportunidades, pero que sigue pasándome. Yo durante mucho tiempo antes de escribirlos tengo los poemas en mi cabeza. Y me voy los voy diciendo mientras hago cosas en mi casa, mientras me baño, en fin...como si necesitara saborear las palabras, mantenerlas en la boca como un carozo de fruta...Y sólo después de ese proceso (que me puede llevar meses o años. Por ejemplo, escribí El saco de Douglas diez años después de haber hecho las entrevistas a las mujeres inmigrantes) recién puedo escribir los poemas.
-La voz confesional que atraviesa el texto, responde a un tono notoriamente elegíaco. ¿Qué lugar ocupan los sentimientos en tu poética?
-Cada infancia tiene su propia música. La mía fue extrañamente silenciosa. Supongo que porque no había palabras para decir la única cosa de la hubiera valido la pena hablar.  Cada siesta los animales ejecutaban sus rituales y yo los miraba debajo de la mesa, debajo de la silla. Me pulverizaba los ojos frente al televisor, repitiendo de memoria los nombres largos de los personajes de las telenovelas que después grababa con un cuchillo en el respaldo de mi cama. ¿Cómo se dice el fogonazo cegador de la furia? ¿La extrañeza suspendida de los árboles en el jardín? ¿La pileta? ¿El agua? Tenemos que lidiar con el peso de las cosas. Yo quiero que las palabras digan ese peso, digan el aire suspendido de las tardes, el caldo lento en el que nos vamos haciendo.
-Lo ausente, “la sombra de lo ausente”, cobra un relieve de ineludible presencia. Ocurre con “Your things”, pero también en “La lista” y particularmente “En el patio”. Me hace pensar en la “presencia de la ausencia” que alguna vez el poeta chileno Rolando Cárdenas, tan bien supo decir. En síntesis, Denise, ¿de qué modo la ausencia puede llegar a tener un poder de evocación mayor que la presencia?, ¿cómo opera esta ambigüedad en la poesía?
-Mirá, hasta hace poco estábamos trabajando con un amigo artista plástico en un proyecto común. Una tarde, exasperado, me llama y me dice que se siente abrumado, que es como si se hubiera subido a un tren ya en marcha (yo soy la máquina del tren), y que ese tren lo lleva en un recorrido donde cada etapa significa una pérdida. Que él logra hacer pie en una rama, agarrarse de algo y que yo podo el árbol, corto las ramas, lo dejo sin asidero. Yo lo escuchaba, sorprendida. Y a la medida que sus palabras iban cayendo lentamente sobre mí, mediadas por la distancia y la tecnología, sentí que había logrado una imagen certera: mi poesía es ese tren. El tren de las pérdidas.
-¿Pensás que el poeta escribe en busca de un límite?
-No creo que sea necesario buscar ningún límite. Los límites están ahí. De hecho, ya la lengua nos impone sus límites y sus posibilidades. Cuando escribo en ladino, por ejemplo, hay ahí un intento de mantenerme fiel a una dicción, al modo de hablar de mis abuelos pero al mismo tiempo, es una lengua que no es hablada por nadie en un sentido estricto. La estoy inventando. Sólo podemos conservar aquello que modificamos hasta sentirlo como propio.
-Henri Meschonnic dijo alguna vez que un poeta es “un extranjero en el tiempo”. ¿Pensás que la poesía crea un presente contra la época?
-Alguna vez le escuché decir a Mirta Rosenberg, una poeta tremenda, que la poesía es una especie de reserva a la que uno puede acudir cuando hay escasez de sentimientos y pensamientos. Lo que importan son las palabras y la belleza. La poesía nos ayuda a mirar. Esto que ella dice sobre la poesía, para mí es cierto para la ficción en general. Yo aprendí la mayoría de las cosas que sé, de la televisión y de los libros. Las palabras de los otros me han acompañado desde que puedo recordar, me han hecho sentir más rica, menos sola.
-Hay un poema en esta colección, que es verdaderamente fascinante ya que pareciera operar como una suerte de summa de tu poética, sobre las posibilidades que brinda la poesía en torno a la memoria, la ausencia, las metáforas, etc. Me refiero a “La veo”. 
-Justamente, yo creo que la poesía es un ojo o una forma de mirar el mundo. Ese poema, como casi todos, tiene que ver con mi mamá. “La veo”, a través del poema, en el jardín de su casa, extendiendo su mano para alcanzar un higo que era una fruta que le gustaba mucho, que es el poema que nos enseñaban en la escuela y que solíamos recitar en la mesa con ironía, y son los pájaros que le disfrutaban los frutos de la higuera y es el camisón blanco y el poema.
-Para un sector, la poesía además de ofrecer la posibilidad de expresarse artísticamente, debe comprometerse con la mejora de la sociedad; sin embargo, para otro sector, la poesía como arte debe mantenerse aislada de la denuncia de los males que aquejan a la sociedad. En tu opinión, ¿la poesía debe o no servir y vincularse con la denuncia social, la crítica del medio en el que se vive?
-Es muy difícil hacer afirmaciones generales sobre poesía. Lo que es cierto en este poema, no es cierto en otro. No creo que haya verdades o funciones absolutas para la literatura. Lo que sí me parece admisible es algo que escuché citar hace poco a María Malusardi y que no recuerdo exactamente pero que decía más o menos así: cada poema implica una poética, y cada poética es una visión del mundo. Cada poeta debería poder ser fiel a su visión del mundo. Hay muchas visiones, por suerte.

3 de julio de 2017

NOVEDAD EDITORIAL: "El sueño de la nada", de Gabriel Francini

El tercero de los libros que publicamos recientemente, junto a Las formas inaccesibles, de Eduardo Balestena (Colección Ensayo) y Abismo, de Óscar Martín (Colección La falena -otras narrativas-), pertenece a la Colección Poesía, y se titula El sueño de la nada.

Su autor, Gabriel Francini, nació en 1982 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Es bibliotecario, y administra un blog literario llamado "Vía Combusta".
Anteriormente, publicó con nosotros Nadir de Ardora (2014); y otras de sus publicaciones son: Tantalia (2005) y Deshacer (2017).

Soledad Bustamante es la autora del prólogo del libro, y estas son sus primeras palabras:
"En el no saberse del existir está la experiencia más demente del sueño. Es necesario en el abordaje de la lectura del poema llenarse de vacío para habitar con mayor cercanía lo imposible, sustancia inmaterial pero por ende perecedera en el doloroso tiempo que nos corroe.
Gabriel Francini podría haber puesto un cero, un círculo o el color sin color en lo que comprende a este libro, pero fue más generoso, se tomó el trabajo de traducir el todo de la nada. Es que algo arde en el silencio, algo se figura rebelde incluso sabiendo su condición inútil". (S.B.) 


Las tapas del libro fueron ilustradas con originales de la fotógrafa Graciela Prieto, y diseñadas por Pedro Giraldo.

GABRIEL FRANCINI

Compartimos ahora un poema de El sueño de la nada:


Extraña brisa

El viento me canta latidos ocultos. 
Escucho la gotera en mi piel,
que hace girar el instante,
la piedra que busca tormentas

en el borde del tiempo.
Me traspasan limbos sin sentido: 

mágicos derrumbes,
ese oro por abajo
y nubes resplandecientes,
lo que fue el derramarse de un océano. 



27 de junio de 2017

NOVEDAD EDITORIAL: "Abismo", de Óscar Martín

Recientemente publicamos tres nuevos títulos, uno por cada colección de HDJ: en la Colección Ensayo, Las formas inaccesibles de Eduardo Balestena, del que ya les hemos hablado; en Poesía, El sueño de la nada de Gabriel Francini; y en la Colección La Falena (otras narrativas), Abismo de Óscar Martín.
De este último libro y de su autor, hablaremos ahora, y para empezar, copiamos un fragmento del texto que Paula Siganevich escribió para la contratapa:
"[...] Abismo, este es el nombre del libro que Óscar Martín presenta: una conversación, un reclamo, un dolor y también la felicidad. Se van sucediendo una serie de escritores a cuyas escrituras el autor les reclama por compañía, y al final está el poeta Oliverio Girondo que supo llegar al fondo del sentido por la vía de arrojarse al abismo del lenguaje. "¿Por qué he escrito?", se pregunta Óscar Martín al comienzo y al final del libro. También reclama: "¿Puedo reconstruirme?" Para concluir dice: "Toco fondo, en el fondo está el vacío". Bellas figuras poéticas que recorren los temas del amor, la naturaleza, las pequeñas cosas comunes y el dolor del mundo. Sus preguntas no dan una respuesta pero en el camino escribe para acompañarse (acompañar) otras voces poéticas, para expresar la posibilidad de ser con otros en el deseo de la escritura". 
Abismo intercala textos en prosa y haikus: compartimos el inicio del libro, y su cierre:
¿Por qué escribir? Escribir para saber leer. Traducir el silencio de la hoja en blanco. Llevar sobre mí el sentido. De mi umbral al tuyo. Quiero acompañarme de tu voz pero antes debo buscarla. Cuáles serán las palabras del poema, dónde me sitúo para ser y que tú también estés. No sé si al decir yo diré tú: El mundo es otro, yo te quiero en mi lugar posible. Dame la medida de la materia, allí donde la conciencia se transcribe en hilos de voz. Junto a. Detrás de. En esencia el objetivo no es el objeto, sino la sensación de lo que va a surgir. ¿Por qué escribir? En este momento el presente es infinito, transcurre lo inmediato sin figuras suspendidas, ambos estamos del mismo lado. 
**** 
¿Hay alguien fuera?

Se acercó muy lento 

y abrió la puerta.  

CRÉDITOS:
Diseño: Pedro Giraldo
Fotografía de tapa: Laura Quintero

Óscar Martín
Óscar Martín nació en Lérida, España, en 1977.
Durante años alternó la residencia entre España y Argentina hasta radicarse en Buenos Aires, donde imparte clases de lengua y literatura en institutos de secundaria y de semiótica en la Universidad de Buenos Aires.

Colaboró en varios proyectos de la Universidad de Buenos Aires dentro del marco Construir-proyectar-identidad que se realizó en la FADU-UBA.
Escribe cuentos, poemas y ensayos que ha publicado en revistas de diversos países como Argentina, Brasil, Estados Unidos y España.

Actualmente está finalizando la Maestría en Sociología de la Cultura y prepara la edición del Libro de Manuel como tesis de doctorado.

Abismo es su primer libro publicado.