28 de agosto de 2012

AUTORES: Gustavo Gottfried, entre sapos y conejos


Nuestro querido amigo Gustavo Gottfried, llega hoy al blog de HDJ con su peculiar zoológíco a cuestas. Según nos dijo, esta serie de inéditos podría llamarse "Comportamiento del conejo y otros poemas", título que nos entusiasma.


Gottfried publicó con nosotros Un rastrojero bajo el sol, en 2007. De este libro, dijo Silvia López:

Tras los poemas de este libro se vislumbra el personaje de un relato: el tipo que sale a pasear con su perro y se levanta chicas en los parques (o más bien, la chica lo levanta a él), y luego escribe sus devaneos en el bar con la lapicera mordida por el perro. Observa y escribe, toma como materia a ese universo femenino que lo rodea, es capaz de recortar fragmentos de un manual de consejos para amas de casa y hacer de ellos un collage en forma de poema. Y son las mujeres del collage, en su frágil felicidad de estúpidas y sojuzgadas, las que se enfrentan, como en un espejo que distorsiona, a las mujeres que el personaje ve y sobre las que desea escribir: la chica linda que trabaja de moza e irradia ese algo impreciso y causa su lamento, la mujer liberada del parque que lo corteja; la niña del pelo de alambre, que bien podría ser la de corta edad que ingiere veneno o de la que podría decirse que le están vedados los cuidados de su persona, según los sabios consejos del manual, pero que, en la visión del que escribe, ofrece maravillas de cartón que me acompañan. Y mientras el personaje le habla a un “vos” en el teléfono público del bar, no puede dejar de observar cada detalle de lo que sucede alrededor, por más terrible que uno pueda imaginar lo que ese vos dice. Como si se aferrara a esa realidad que lo rodea y que, sin embargo, se desgaja (en los adoquines, en el viento que sopla, en el vacío de una vieja caramelera), lo que calla se plasma en el poema. Porque un dolor muy contenido se espeja sutilmente en la naturaleza, el paisaje o las cosas, y se entremezcla sin dramatismo con la frescura y la ironía que Gustavo Gottfried nos entrega en Un rastrojero bajo el sol. Todo está dicho con sencillez y tersura, pero precisamente por eso brilla la originalidad de las imágenes.

Desde el año pasado, lleva a cabo junto a Hilda Fernández Oreiro, la editorial Mágicas Naranjas: un maravilloso proyecto orientado a difundir la poesía entre los más pequeños. Sus libros, con ilustraciones originales y un llamativo diseño, cuentan con textos de autores de la talla de Arnaldo Calveyra, Diana Bellessi o Alicia Genovese y fueron galardonados por la "Asociación de literatura infantil y juvenil de la Argentina", como mejor colección de literatura infantil 2011. 
Las próximas publicaciones, programadas para octubre, incluyen textos de María Teresa Andruetto e Irene Gruss.

Pero volviendo a su labor de poeta, aquí los dejamos con esta nueva serie:

comportamiento del conejo

al despuntar el alba ya despierta
y empieza a andar los pastizales
con pelambre galante acaricia la hierba
que recubre por completo sus dominios

no se acerca al granero hasta la hora de la siesta
sólo se desplaza con marcha leve
o se queda completamente inmóvil
salvo por el imperceptible aleteo de sus narices


 réquiem para un batracio

el sapo odiaba a las margaritas
como a los otros bichos
el jardín le parecía fascinante
pero esa flor
cuya mera cercanía
le producía estornudos tremendos
acechaba en todos los rincones

si se trataba de amenazas
casi prefería la de los autos 
que a cada cruce de ruta
le ponían esa cosa épica
que era la posibilidad de terminar su vida en un instante
y quedar desecado por el sol sobre el asfalto
como un papiro sin inscripciones
un fiel recordatorio de sí mismo


orgullo del oso
A mi abuelo León, que era un oso

el camino todavía está caliente
cuando el oso decide salir de su madriguera
ahora se desplaza con torpeza infalible
sobre las plantas de los pies felices
de una suela hecha por tanto andar
sobre laderas y llanos

el espejo de agua lo muestra
salvaje y magnífico
con su lujoso pelaje
y su cuerpo algo informe

es verano
pero el agua del lago
sigue helada y refrescante


pez

sube a la superficie para ver
el punto en el tejido de las cosas
se mantiene un rato a flote
y al final
siempre cede a las branquias y al agua

Gustavo Gottfried, en una lectura


ALGUNOS ENLACES DE INTERÉS:

Algunos poemas suyos en el blog de Osvaldo Bossi: 
Su viejo blog, hoy algo abandonado: http://rastrojerobajoelsol.blogspot.com.es/
... Y en "Las afinidades electivas":  
Dónde comprar  Un rastrojero bajo el sol


Editorial Mágicas Naranjas: http://www.magicasnaranjas.com.ar/


14 de agosto de 2012

AUTORES: César Ramiro, esa piel que es una sola cicatriz

César Ramiro (Quito, 1980) publicó con nosotros su libro Aldaba en 2010.

Actualmente se encuentra en Francia gozando de una beca en la Meet (Maison des écrivains étrangers et des traducteurs), donde está trabajando en una novela.


A continuación, copiamos el texto con el que se cerraba Aldaba:




Un Relato no Escrito

“La vida que aquí perdiste la has destruido en toda la tierra.”
Kavafis

Bs.As,  9 de Mayo 2010
Al volver a tus diarios, te das cuenta que conservas muchos de los cuadernos que pensabas destruir. Sea por azar o descuido, viajes o mudanzas, perdiste muchas de las anotaciones hechas a la deriva del mesmerismo.Nunca lo utilizaste para escribir lo que sucede día con día, sino como un laboratorio de la desesperación, la bilis como ejercicio de estilo. Lo has escrito para escarnecerte, será por eso que de estas páginas sobrevive lo que pensabas ocultar. Este pecho lleno de lodo, estos ojos que huelen a sangre, esta piel que es una sola cicatriz. La página tan vacía como el alma.

Quito, 18 de Diciembre 2007
Cuando miras a la ciudad desde uno de sus miradores en las laderas, por su forma alargada y sinuosa, la ves como a una serpiente. Arde y se enrosca en sí misma; agazapada para atacar, todas esas luces son sus escamas, esas circunvalaciones son sus anillos, de su lengua bífida brotan los valles en las afueras, o son los huevos de la progenie que espera devorarla. Hoy crees que te engaña al parecerse a una coral, ayer era una cascabel, su crótalo no dejaba de sonar, mañana será una falsa equis. Todos tenemos la marca de sus colmillos, ya nos devoró, nos estamos deshaciendo en sus entrañas.

Bs.As, 28 de octubre 2006
Odias los días lunes, porque luego viene el martes, detestas el martes porque parece un domingo que cayó feriado, odias los viernes porque todo el mundo sale a buscar lo que no se le perdió. Odias los sábados porque en verdad no tienen diferencia con un jueves de resaca. Creías que te gustaban los miércoles, pero es igual a otro viernes en una ciudad semivacía y ajena.

D.F., 31 de Agosto 2009
Todos los poetas que conozco están escribiendo una novela o por o menos lo han intentado. No hay nada peor que la mala novela de un poeta. Generalmente terminan en esas pésimas narraciones que se pretenden cinematográficas, tan insoportables como las películas que se pretenden literarias. Las dos parten de las mismas nociones limitadas: creer que la realidad y la imaginación están separadas y que la literatura o el cine consisten solamente en contar historias.

La imaginación es la fuerza motriz de la realidad, no está separada de ella, la abarca dentro de sí. La ficción hace que la realidad adquiera coherencia y significado. Una narración tiene que ser más que una trama, son sus ramificaciones las que le dan otra vida, es precisamente allí cuando se ve que un gran prosista es sobre todo un poeta.

Bs.As, 29 de Marzo 2008
Esa marea de rostros espectrales que atraviesan la Av. Amazonas en la noche, no son distintos a esos rostros deformes que andan por Av. Corrientes; la desesperación y el hastío en esos ojos sin luz, tan iguales a los de cualquier pasante de Av. Insurgentes, tan fantasmales todos, turbios, sórdidos. Hay días en que al caminar por Av. Corrientes es como atravesar una morgue,  donde los cadáveres se apresuran empujándose entre sí.

El otro día fuiste al cine, y cuando el de la caja te dijo algo te diste cuenta que hace semanas que no hablabas con nadie.

Bs.As, 20 de Septiembre 2010
El complejo de inferioridad del porteño le lleva a creer que ésta es la ciudad perdida de Europa en Sudamérica, cuando en realidad es la cloaca más glamorosa del continente. Es como esas ancianas en las que sus arrugas y su delirio senil nos llevan a presentir toda su belleza cuando eran muchachas. Al otro extremo del continente, en Ciudad de México, creen que son la capital del imperio, un imperio que nunca existió. Mientras se hunde lentamente bajo el caos y la infamia. Sus cicatrices son lo más vivo que aún conserva. Al caminar por ella, es muy poderosa la sensación de estar andando sobre el subconsciente de la ciudad, a cada paso se sienten las ruinas. Tal vez, cuando llegue el cataclismo, emergerán otra vez, como el único refugio. Quito es como una llega encerrada en sí misma, retorciéndose de la luminosidad al gris, si se oculta es para que la vean, pero ¿todavía queda algún secreto que robarle? Entendámonos: Buenos Aires apesta a mierda, Quito hiede a orinas, y el aire de D.F.  te hace arder la nariz y los ojos; pero en ninguna de las tres te queda un lugar adonde ir.

Bs.As, 12 de Julio 2008
Es inútil preguntarse cómo está cayendo la luz esta mañana de verano en el cuarto húmedo, oscuro y sórdido que dejaste hace tiempo. Eras infeliz cuando vivías en ese lugar, la ansiedad te llevaba de un lado al otro, golpeando la pared como una bestia enjaulada. Si ahora estarías allí, no dejarías de preguntarte como estarían cayendo las hojas del otoño desde este cielo lodoso, al otro extremo del continente. Cada vez que vuelves y miras las luces de la ciudad desde la misma ventana la gran serpiente, te das cuenta que allá
 –al igual que aquí no hay nada para ti.

Xalapa, 29 de Septiembre 2009
El depresivo se niega a ser feliz, el dolor es como una adicción que lo mantiene activo. La alegría y la felicidad le producen un estado similar al envenenamiento. Necesita de la ansiedad y la angustia, solo en la desesperanza está en movimiento, aunque se equivoque y también lastime. La nostalgia se vuelve débil ante el resentimiento. El encanto del temperamento melancólico es que tiende al rencor, si recuerda es para odiar. Su venganza consiste en callar y fingirse vencido, para que les duela más a todos verlo reír al último.

Bs.As, 9 de Junio 2009
Marcan la espera del alba los ruidos que vienen del techo, con cada golpe le imaginas una vida a los que viven arriba. Ese ruido no es de los que están haciendo el amor, tal vez están descuartizando un cadáver, o empaquetando algún cargamento dudoso. Los ruidos de los que madrugan son los que más perturban al insomne, le recuerdan que la vida continúa sin él, aunque se engañe creyendo que los engranajes ya no necesitan de sus huesos, lo están triturando sin que lo sepa.  Igual que al está barriendo la calle, igual que a los que pasan en ese colectivo atestado.

Quito, 12 de Enero 2006
El entusiasmo me deprime. El día amaneció tan nublado como mi mente. Hay dos perspectivas que me interesan: alguien que mira por una ventana sin descanso, como esperando a otro que jamás llegará, mirando a una calle cada vez más gris. La otra es la de alguien que está acostado en una cama, sea por enfermedad o simplemente por pereza, conquistando el mundo en dos parpadeos.

Si el presente resulta áspero, no significa que haya dejado de ser fascinante. Cuando existe un grado de desconexión hacia lo real, esto presupone la existencia de una vida interior en la cual la imaginación se ha vuelto la fuerza proteica de la realidad, su único motor. 

El vitalismo me enferma.

Veracruz, 7 de Octubre 2009
Tener un registro escrito de la vida onírica no aclara nada. Si a veces escribes tus sueños es solamente para saber cuánto se pierde de lo soñado al despertar, pues lo escrito poco tiene que ver con lo que te hacía temblar mientras aún dormías. A veces, por todavía conservar ese temblor, esas notas son totalmente ilegibles.

D.F. 22 de Octubre 2010
Escribir un poema es como intentar manejar una materia volátil e informe. Es imposible domeñar sus mutaciones, hay que dejarse llevar por la deriva de su ritmo, sea carnívoro o venenoso. La poesía es el órgano vital de la lengua, el territorio de la sensualidad de la inteligencia.

Hay dos nociones que esta época trata de dejar a un lado y que la literatura, cuando es tal, pone en escena: el placer y la dificultad. Su efecto disolvente radica en obrar contra esa sensibilidad reñida con el placer, que solo busca espasmos; pues su visión está tan atrofiada que rechaza la dificultad, el pensamiento y la contemplación.  Nada mejor que partir de la incomodidad para redirigir una conversación silenciosa. La seducción se inicia con el extrañamiento.

Bs.As, 15 Julio 2008
Los traductores tienen dos enemigos: otro traductor, y el escritor que también traduce. A este último es al que más odian (al primero le tienden una trampa de orden técnico para saber de su formación en lingüística). No los toman en serio, los desprecian, buscan el más mínimo error en su trabajo para vapulearlos. Argumentan que el traductor-escritor inmiscuye su voz en el texto, o bien que no pone todo su esfuerzo al traducir, que su trabajo es una nota al pie de su obra en proceso, que es donde está su apuesta verdadera. El escritor desprecia al traductor, para ellos es un académico que apenas traduce y nada más. Mutuamente se lanzan acusaciones de literalidad, de falta de bagaje técnico, de mutilaciones. Pero los dos terminan apartándose de lo esencial: traducir es leer de verdad, traducir es escribir como si alguien nos susurrara palabras al oído, pero omitiendo el cómo.

Bs.As, 31 de Agosto 2010
No crees en el exilio. Tu casa está donde abres tu cuaderno de notas.


CÉSAR RAMIRO VASCONEZ

ALGUNOS ENLACES DE INTERÉS

Dónde comprar Aldaba: http://www.librerianorte.com.ar/9789871586206/Aldaba/

En el siguiente link, pueden ver a César leyendo un texto de reciente producción:
https://vimeo.com/40722340

13 de agosto de 2012

LECTURAS/PRESENTACIONES: Laura Arnés en "Sirenas en bicicleta"



Esta noche a las 21hs, Laura Arnés y su libro Manzana fue (Huesos de jibia, 2011), estarán en el programa "Sirenas en bicicleta", que emite Radio Colmena (http://www.radiocolmena.com.ar/) desde la terraza del C.C Matienzo.

8 de agosto de 2012

RECOMENDAMOS: Nueva web de "Hablar de poesía"


La revista argentina Hablar de poesía estrena web. Es una gran noticia, ya que este nuevo espacio recoge más de un centenar de las colaboraciones litararias que publicaron a lo largo de todos estos años, desde que el primer número vio la luz, allá por 1999. 
En la nueva web también pueden consultarse los sumarios completos de todos los números.

Primer número de la revista
Bajo la aguda dirección de Ricardo H. Herrera, acaba de salir a la venta el Nº25. En esta oportunidad, dos libros nuestros de reciente aparición fueron reseñados: bajo el título de "Un paisaje devastado", Nicolás Magaril reseñó Nostalgia y otros poemas, de Walter Cassara; mientras que Cecilia Romana escribió una reseña de Fin de gira, de Laura Gómez Palma, titulada "El punto de partida es el final". En breve, colgaremos ambas reseñas.

Pero la estrecha relación que existe entre Hablar de poesía y HDJ no empieza aquí: Walter Cassara, nuestro editor, es asiduo colaborador de esta revista desde el Nº 9; y también, muchos de nuestros libros fueron reseñados allí por diferentes colaboradores.

Entre la obra crítica de Cassara publicada en la revista, se encuentran las siguientes notas (las que están resaltadas, se pueden leer en el link): "Una inclaudicante energía política" (Nº9, reseña de Mate cocido, de Diana Bellessi); "Algunos nombres escritos en el agua" (Nº11, reseña de El poema y su doble, de Anahí Mallol; "Situación de la nueva poesía argentina" (Nº12, ensayo); "Rabia contra la agonía de la luz" (Nº12, reseña de Poesía completa, de Aldo Oliva); "El culto a la inmadurez" (Nº14, reseña de Poemas completos, de Osvaldo Lamborghini) ; "La arcilla de las emociones primigenias" (Nº16, reseña de La zona primitiva, de Tomás Aiello); "Ensayo de una nacionalidad fantasma" (Nº 22, reseña de 200 años de poesía argentina. Selección de Jorge Monteleone); y "Elogio de los pájaros" (Nº 23, reseña de Los pájaros, de Sandro Barrella).
Último número publicado

Entre los libros publicados por HDJ y reseñados en dicha revista se encuentran Syl & Ted, de Carmen Iriondo (Nº13); Canción de cuna de Cape Cod, de Joseph Brodsky (Nº21) y El humor de la luz, de Javier Foguet (Nº21).

También cabe destacar que nuestros libros Huesos de jibia (2006) y Canción de cuna de Cape Cod (2010) tuvieron su origen en esta revista, ya que las primeras versiones que Ricardo H. Herrera hizo sobre el libro de Montale fueron publicadas en el Nº 16; mientras que las traducciones de Daniela Camozzi y Walter Cassara, sobre los poemas de Joseph Brodsky, se publicaron en el Nº20.


6 de agosto de 2012

PRÓXIMAMENTE: Brodsky 2ª edición

Estamos ultimando la 2ª edición de Canción de cuna y otros poemas, de Joseph Brodsky.

La 1ª edición la publicamos en 2010 y, gracias a la gran aceptación que tuvo entre los lectores, hemos decidido publicar esta nueva edición, corregida y aumentada.

BRODSKY, Joseph: Canción de cuna y otros poemas / Traducción de Daniela Camozzi y Walter Cassara



En febrero de 2010, en el Suplemento ADN Cultura del diario La Nación, Sandro Barrella, escribió la siguiente reseña:

LA FLECHA DEL TIEMPO

En una escena de La nueva Moscú, un film de 1938 del director Alexander Medvedkin, un desperfecto en un proyector juega una mala pasada a los arquitectos que presentaban, en una sala repleta, sus planes urbanísticos para la capital del país de los soviets. La máquina enloquece, se invierte la flecha del tiempo y en la pantalla se observa el regreso de la antigua Moscú. En imágenes superpuestas, en retroceso, la maqueta de la nueva ciudad se sumerge en sus propias ruinas, dando paso a los edificios que simbolizan el antiguo régimen de los zares. En medio de las risas, el joven héroe retorna al control y todo vuelve a encarrilarse en el sentido correcto, hacia el futuro radiante. A pesar del afán pedagógico de Medvedkin, las autoridades no comprendieron el chiste y la película sólo pudo exhibirse una vez. Es improbable que Joseph Brodsky (1940-1996), nacido en la ciudad que por entonces se llamaba Leningrado, haya conocido el film durante sus años de formación. Ciertos rasgos de su obra, sin embargo, parecen contenidos en esa escena, del mismo modo que, abusando del anacronismo, puede decirse que es su poesía la que podría haberla inspirado. Brodsky es un poeta que domina la distancia y ha sabido trastornar las ilusiones que ésta produce, a tal punto que sus versos logran abolirla por completo. Esto cuenta tanto para la noción de espacio como para las coordenadas temporales. Si en sus poemas la ruina acecha, será sin el sentimiento de pérdida o progreso, ya que no hay una edad dorada cuya ausencia haya que lamentar, ni futuro promisorio al que se pueda arribar. 

Canción de cuna reúne una serie de poemas, más bien breves, junto a dos extensos. Uno de ellos es el que da nombre al volumen y resume en buena medida las constantes de la poética de su autor. "Canción de cuna de Cape Cod", fechado en 1975, funciona además a modo de recuento -sin ánimo de hacer balance-, tres años después de haber sido expulsado de la Unión Soviética en los años setenta y establecerse en Estados Unidos: "El cambio de un imperio por otro se vincula íntimamente/ con el murmullo de las palabras, el suave rocío fricativo/ de la saliva al hablar". Como el propio poeta lo expresa, poco o nada ha cambiado tras el viaje, salvo la realidad verbal circundante, que dice presente en su mesa de trabajo. El poema se desliza, no en línea recta, no persigue un fin, ya que "no hay adonde ir"; los versos se acumulan en una trama compleja colmada de metáforas, el centro de gravedad se multiplica, "el tema" se bifurca y las imágenes dan cuenta de un espacio virtual, que condensa la geografía y la historia en la habitación en la que el poeta, en soledad, escribe. Con sus repeticiones, su base rítmica, sus variaciones -que la traducción logra transmitir-, el poema deriva en una música hipnótica que arrastra al lector más allá de la esclusa del sentido. 

El otro largo poema, "Vertumno", recrea un procedimiento habitual en la poesía del autor. Sobre un tema o una figura de la Antigüedad clásica -en este caso el dios romano que personificaba la noción del cambio, de la mutación de la vegetación durante el transcurso de las estaciones, y a quien se atribuía el don de la metamorfosis-, Brodsky opera sobre el tiempo cronológico, dejándolo en suspenso. El poeta entabla relación con una estatua que personifica al dios, quien cobra vida con su palabra. Lo que sigue es un diálogo a una voz, un paseo metafísico que atraviesa las épocas, las estaciones; le toma el pulso a la civilización con el instrumento afilado de la ironía: "Los dioses no dejan manchas/ en las sábanas, y menos aún descendencia./ Se conforman con alguna semejanza tallada a mano/ en un nicho de piedra, al final del sendero de un jardín,/ dichosos como una minoría, que es lo que son". Si como escribió la también rusa Marina Tsvietáieva, "todo poeta es un emigrante del Reino de los Cielos y del paraíso terrenal de la naturaleza", Brodsky lo es de manera tan consciente que lo encarna una y otra vez a lo largo de su obra. 

De los poemas breves, "Otoño en Norenskaia", que abre el volumen, es el más antiguo de la serie (1965) y prefigura, en el uso de ciertas imágenes, el rumbo que habría de tomar su poesía. "MCMXCIV", fechado dos años antes de su muerte, es una variación, una vez más, del coloquio constante que entabla entre pasado y presente ("Tiempos terribles: nada por robar y nadie a quien robarle./ Las legiones regresan con las manos vacías de expediciones remotas"). 

En el epílogo, un excelente ensayo de Walter Cassara, poeta y uno de los traductores, se pone de manifiesto el propósito del libro: no tanto una antología, sino una muestra de la poesía de Brodsky, de aquellos poemas que pudieran ser volcados a nuestra lengua sin que la merma que implica toda versión se convierta en abismo. Hechas a partir de las versiones inglesas que el propio Brodsky tradujo del ruso, estas composiciones restituyen con destreza en nuestra lengua los poemas de un creador fundamental del pasado siglo.


http://www.lanacion.com.ar/1231315-la-flecha-del-tiempo