7 de enero de 2013

AUTORES: Enrique Campos, todos los paraguas están abiertos de par en par




El joven y prolífico poeta Enrique Campos (Buenos Aires, 1982) publicó con nosotros su primer libro, Las edades de un monstruo, en 2009. Posteriormente publicó Uno y Todos los Posibles (Paradiso, 2011) y El momento en su boca (Mansalva, 2012).

Los cinco textos que podrán leer a continuación pertenecen a una serie inédita y sin titular, que nos ha enviado para el blog.
¡Muy recomendable!:




Una idea con la forma de un pájaro apenas se deja ver por entre las nubes, aunque es ya evidente su naturaleza cambiante y esquiva. Podría confundirse con una cortina de lluvia en la distancia o con rayos de un sol tibio, cansado. Las patas en el aire tienen la forma de una gallina. Están estiradas, húmedas y con granos de arena pegados entre las uñas. Debajo, en el piso seco de un campo, una bicicleta roja con algunas tiritas que brillan a cada lado del manubrio.



Algo se esconde en esa mueca. Hasta los ojos sonríen con una intensidad que es a la vez atrapante y repulsiva. No puede no haber alegría debajo de tantas capuchas de alpaca. Piel blanca como una orquídea de invierno; ojos entrecerrados y su pelo protector sobre las orejas de conejo. Todo foráneo pero dolorosamente cerca. Esa sonrisa tan familiar, tan propia, aunque de nadie con nombre. De aquellos que reniegan de todo y sonríen sin dolor ni tiempo.



Con los ojos cerrados, la luna bien podría haber muerto con aquellos golpes. Todos distraídos y entrecortados por silencios atroces. Sólo una línea de luz queda en el cielo ahora desaparecido en la oscuridad total. Una mirada profunda se vuelve superficial y aparece la angustia disfrazada de galope. Aquellos pétalos dorados se transforman en peces que flotan con la indiferencia de la siesta. Más golpes. El dolor poco preciso que provoca el pánico; el mareo de la ceguera y el vértigo tan presente de lo ahora vulnerable.



Sobre la mesa, algunos recuerdos en el polvo. Pasaron muchos inviernos en donde el frío traspasó la ventana y agujereó los huesos que tiemblan y tiemblan por inercia. Hubo una tarde de sol una vez. El nombre de un perro aún resuena en ese aire tibio, tan lleno de finitud y extrañeza. En el piso la almohada vieja, casi chata, con la forma del descanso. La punta de miles de cipreses entre una neblina siempre espesa; el canto de unos pocos pájaros y el llanto de unas ranas invisibles. Como todo aquello, sobre la mesa, entre los recuerdos y el frío, la espera de un soplo.



Anochece y en el horizonte de una tarde se confunde el vuelo de unos pájaros con sus ojos castaños. Quizás sea también el contorno de una mirada que quedó flotando en otro tiempo. Una ráfaga de viento alborota las emociones debajo de las piedras y la arena tapa en el piso lo que quedó del mensaje. No llueve; es extraño dado que todos los paraguas están abiertos de par en par. Comienza la noche al fin, y los trucos, las calles, las cuerdas, los pianos y las capas, se preparan para el siguiente movimiento.


ENRIQUE CAMPOS


 ALGUNOS ENLACES DE INTERÉS


Entrevista de Luciano Lamberti a Enrique Campos en el blog 25 preguntas:

Reseña de Las edades de un monstruo, escrita por Matías Fernández, y publicada en diciembre del 2009 en la web Hablando del asunto:

Algo más sobre el autor en el blog Huesía II:


Dónde comprar Las edades de un monstruo:

Boutique del libro: 

Librería Norte: